Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados. 2 Reyes 3.17.
Hasta no ver no creer… esa es la
regla de un mundo convulsionado alejado de Dios, una frase que va convirtiendo
al ser humano en un ser escéptico, incrédulo ante las grandes verdades del
creador, negándose a ver los hechos portentosos del autor de la vida. Pero el
verdadero creyente es aquel que confía en la provisión divina de Dios.
No verás viento, ni lluvia, pero
ese valle seco en extremo, será lleno de agua viva, rebosante, Dios hará la
obra aún cuando no seamos capaces de verla. Puedes estar confiado que cuando
más lo necesites, allí estará la mano sustentadora de Dios para proveerte de
todo lo necesario, solo espera en Él. Te dará de su provisión hasta que
sobreabunde, abrirá las ventanas de los cielos solo para saciarte, te colmará
de bendiciones y misericordias y te mostrarás grandes cosas que tú no has visto
aún. Dios te ama, y quiere hacer grandes cosas en tu vida y solo quiere que lo
aceptes.

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