AL QUE CONTRA MI

Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro. Éxodo 31.33
 
La salvación es personal, pero así mismo también lo es la condenación. Moisés pretendía llevar sobre si, el pecado del pueblo de Israel, ofreciéndole a Dios que borrara su propio nombre del libro de la vida. Pero Dios quien es justo, no permite que el culpable quede como inocente.
 
Es entonces cuando la gran obra redentora de Cristo cobra sentido, nadie podía salvarse a sí mismo y mucho menos salvar a alguien más, todos fueron hallados culpables, pecadores, hacedores de maldad, pero el inmenso amor de Dios por nosotros, hizo que Él mismo se tomara a sí mismo y muriera por nosotros en un perfecto sacrificio que quita toda mancha de pecado de nuestras almas. Y ahora, nosotros, en otrora pecadores e injustos, nos presentamos justos delante de Dios, por su enorme misericordia y gran amor que mucho nos cuesta entender, pero no es para entenderlo, es para recibirlo y agradecerle tan grande y perfecto amor.

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